La Herencia Colonial y el Subdesarrollo

     La América, uno de los continentes más extensos, pasó históricamente por un proceso de colonización desde finales del siglo XV con la llegada de los españoles en el centro del continente. A partir del suceso en las expediciones y avances por el território, otros pueblos europeos pronto llegaron al Nuevo Mundo, como los portugueses, ingleses y franceses, lo que propició la diversificación de las colonias, cada una con un objetivo distinto ante su metrópolis.

     En Iberoamérica, lo que corresponde a los actuales territorios de Brasil, Argentina, Colombia y Bolivia, por ejemplo, las colonias eran centradas en la explotación principalmente de productos agrícolas y minerales – a lo largo de los siglos pasaron a desarrollar diferentes ciclos de productos, como la caña de azúcar, el oro,  la plata y el café – y utilizaban mano de obra esclava tanto indígena como africana. De ese modo, no había incentivos ni por parte de Portugal, ni de España, para que sus colonias se desarrollasen económica y socialmente, invirtiendo apenas lo necesario para que ellas cumplieran sus funciones de exportación. La prohibición de industrias manufactureras en América para mantener la balanza comercial de la metrópolis positiva, la prohibición de universidades y libros y los altos impuestos cobrados por los europeos dejaba sus colonias en una situación precaria y apenas las élites poseían condiciones de garantizar un nivel de vida adecuado. Otro punto que no garantizó tales condiciones fue el proceso de independencia de la región, marcado principalmente por sangrientas guerras contra los colonizadores, lo que ahogó esa porción del continente en consecuentes inestabilidades. El caso de Brasil, que logró su independencia de una manera diferente, sin guerras contra los portugueses, perjudicó al país a causa de las deudas pagas a la metrópolis, lo que dificultó la inversión en infraestructura y en la sociedad, además de que se mantuvo un régimen monarquista distinto de las repúblicas latinoamericanas. (ALEXANDRE, s/d)

     Por otro lado, la colonización en Norteamérica siguió otros caminos. Ocupada por ingleses y franceses, los territorios del norte se caracterizaron como colonias de poblamiento – a excepción del sur de los Estados Unidos, centrado en la exportación agraria bajo el sistema de plantations – lo que posibilitó una mayor libertad entre los colonos en relación a los iberoamericanos, que pasaban por un intenso control de las metrópolis. En América del Norte, los individuos podrían construir pequeñas manufacturas para el mercado interno y la mano de obra esclava no era tan utilizada como en el sur del continente. Esos factores sumados a los procesos de independencia de Estados Unidos y Canadá permitieron un desarrollo más rápido y efectivo de los dos países. El primero logró su independencia al final del siglo XVIII a través de una guerra contra los británicos, tornándose la primera colonia a independizarse, lo que posibilitó su expansión y llegar a las dimensiones actuales. Canadá, por su lado, fue colonizado por ingleses y franceses y mantenía territorios que poseían determinadas autonomías, como tener sus propias instituciones representativas. A partir del análisis histórico, es posible comprender como los dos países lograron el puesto de Estados desarrollados y referencias mundiales (SEBRIAN, 2012).

     A respecto de los diferentes niveles de desarrollo entre los países, Raúl Prebisch, economista e intelectual argentino, trabaja con definiciones próximas a los países americanos. El autor conceptualiza los términos basados en las definiciones geográficas. Los países desarrollados están en el centro y poseen niveles avanzados de industrialización por absorber con más eficacia las ventajas del progreso técnico. Los subdesarrollados, en su vez, se sitúan en la periferia y se caracterizan por su modelo agrario y exportador (RIBEIRO, 2010).

     Celso Furtado, en su obra, apunta más detalles sobre los subdesarrollados con un abordaje más crítico, definiendo la principal característica de las economías subdesarrolladas como la deformidad estructural a causa del dualismo entre el retraso y el moderno (PEREIRA, s/d). Eses conceptos fueron satisfactorios durante la mayor parte del siglo XX, pero con el final de la Guerra Fría y los avances del proceso de globalización, nuevos países se emergieron y pasaron a configurar un status diferente de esas definiciones. A partir de ello, pasó a utilizarse el término “en desarrollo” para definir a los países que presentaban un grande y estable crecimiento económico y de sus mercados internos, que tenían fuerte influencia política regional e incluso global, pero aún pasan por una serie de problemas también sufridos por los países subdesarrollados, como volatilidad de capitales, fuga de cerebros y exportación de lucros de las multinacionales (BENACHENHOU, 2013).

     Ahora, entonces, es posible establecer relaciones históricas con las diferentes situaciones vividas por los países americanos. Estados Unidos, a causa de su industrialización pionera en el continente así como su independización, tuvo condiciones adecuadas para expandirse y para desarrollar sus actividades económicas y los sectores sociales, como la educación. Además, esas condiciones de país desarrollado propiciaron la fuerte influencia política y económica del Estado en las demás zonas del continente – la ideología de la Doctrina Monroe de América para los americanos – y el ascenso del país como potencia mundial a partir de la 2ª Grande Guerra. Canadá también mantuvo un status alto desarrollo por la autonomía de sus regiones y, actualmente, los dos países son los que presentan los mayores IDH americanos, con 0,915 para estadounidenses y 0,913 para canadienses (PNUD, 2014).

     En contrapartida, las inestabilidades vividas por los países latinoamericanos sirvió apenas para perjudicar sus intentos de avances en el desarrollo. Las consecutivas dictaduras militares que se expandieron por el continente desde el siglo XIX y tuvieron como ápice la segunda mitad del siglo XX bajo influencia de los Estados Unidos significaron un gran retraso para esos países, que se mantuvieron sin mejoras en los sistemas de educación, trabajo, economía – una vez que había muy poca inversión en los sectores modernos, priorizando los caminos tradicionales en la mayoría de los casos – e incluso socioculturales con privaciones de libertades y una serie de derechos, como las leyes laborales. Por eso, los Estados latinoamericanos se encuentran en distintas situaciones. Brasil, Argentina, México y Chile, por ejemplo, tuvieron mejores oportunidades de desarrollo y se configuran como principales nombres de la región. Otros países como Colombia y Panamá están en condiciones medianas mientras Haití vive una situación crítica a causa de los sucesivos golpes de Estado y catástrofes ambientales (HOLANDA, 1995).

     En el área social, de un modo más específico, el histórico de los países nos puede enseñar la relación con varias situaciones actuales. El problema del racismo, por ejemplo, es un claro reflejo del periodo de esclavitud vivido por siglos en el continente y uno de los puntos más graves fue el proceso después de la abolición. Los esclavos libertos no gozaban de oportunidades para desarrollarse socialmente a punto de poseer condiciones de se equipararen a la población blanca, manteniéndose como grupos marginalizados en las sociedades. Esas condiciones fueron similares hasta en los países desarrollados, principalmente los Estados Unidos, que tenían un régimen segregacionista hasta la década de 1960 y sigue como sitio de una serie de denuncias por parte de la población negra, que alega persecuciones y violencia hasta hoy (GUIMARÃES, 1999). Sobre otro problema muy preocupante es el narcotráfico. Provocado muchas veces como alternativas de enriquecimiento delante de las difíciles condiciones en Latinoamérica, esas organizaciones criminosas son responsables por el aumento significativo de la violencia – homicidios, secuestros, corrupción – y del uso de drogas, que afecta las poblaciones de varios países incluso a nivel global. Por lo tanto, a partir de este análisis, es posible observar que muchos de los problemas vividos por los países americanos, así como los factos positivos, son reflejo de un largo proceso histórico y, por eso, no poseen soluciones simples. ¿Cuál es la visión y cuáles son las preocupaciones para intentar solucionar los problemas en su origen? ¿Las medidas actuales son suficientes (BORBA, 2009)?

REFERENCIAS

ALEXANDRE, Maria Lúcia Bezerra da Silva. De Potosí a Ouro Preto: um esboço comparativo. s/d. Disponible en: <http://www.ufrrj.br/graduacao/prodocencia/publicacoes/perspectivas-historicas/artigos/08.pdf&gt;. Acceso en: 05 jul. 2017.

BENACHENHOU, Abdellatif. Países Emergentes. Brasília: Fundação Alexandre de Gusmão, 2013. Disponible en: <http://funag.gov.br/loja/download/1017-PaIses_Emergentes.pdf&gt;. Acceso en: 05 jul. 2017.

BORBA, Pedro dos Santos. Narcotráfico nas Américas. Porto Alegre: Universidade Federal do Rio Grande do Sul, 2009. Disponible en: <https://www.ufrgs.br/nerint/folder/artigos/artigo75.pdf&gt;. Acceso en: 06 jul. 2017.

GUIMARÃES, Antônio Sérgio Alfredo. Combatendo o Racismo: Brasil, África do Sul e Estados Unidos. Revista Brasileira de Ciências Sociais, v. 14, n. 39, p. 103-117, fev. 1999. Disponible en: <http://www.scielo.br/pdf/rbcsoc/v14n39/1724.pdf&gt;. Acceso en: 06 jul. 2017.

HOLANDA, Sérgio Buarque. Raízes do Brasil. 26. ed. São Paulo: Companhia das Letras, 1995. Disponible en: <http://fjm.ikhon.com.br/proton/imagemprocesso/2013/07/EC3ED65F077EA3F500E4%7Dh_s_b_de_rz_br.pdf&gt;. Acceso en: 06 jul. 2017.

PNUD. Ranking IDH Global 2014. s/d. Disponible en: <http://www.br.undp.org/content/brazil/pt/home/idh0/rankings/idh-global.html&gt;. Acceso en: 06 jul. 2017.

PEREIRA, Cláudia Gonçalves. Celso Furtado e a Teoria do Subdesenvolvimento. s/d. Disponible en: <https://www.google.com.br/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwj2kv_opvbUAhVDh5AKHZnKDIIQFggjMAA&url=http%3A%2F%2Fwww.sbsociologia.com.br%2Fportal%2Findex.php%3Foption%3Dcom_docman%26task%3Ddoc_download%26gid%3D386%26Itemid%3D171&usg=AFQjCNH13F8Jrl12R1bsn9vSyuG3HV1hig&gt;. Acceso en: 05 jul. 2017.

RIBEIRO, Carine Pereira. Desenvolvimento e Subdesenvolvimento segundo Celso Furtado: influência no debate sobre a questão regional brasileira.  2010. 129 f. Monografia – Centro Sócio Econômico, Departamento de Ciências Econômicas, Universidade Federal de Santa Catarina, Florianópolis, 2010.

SEBRIAN, Raphael Nunes Nicoletti. História das Américas: das independências aos desafios do limiar do século XXI. UNICENTRO, s/d. Disponible en: <http://repositorio.unicentro.br/bitstream/123456789/121/1/HIST%C3%93RIA%20DA%20AM%C3%89RICA%20-%20DAS%20INDEPEND%C3%8ANCIAS%20AOS%20DESAFIOS.pdf&gt;. Acceso en: 05 jul. 2017.

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