OEA y América Latina: relación a lo largo de la Historia

     ¡Hola señores delegados! Vamos dar continuidad con los posts en el blog, y más una vez les acordamos de que es importante que comprendan y estudien los textos para que se pongan listos para los días de la simulación, y caso tengan dudas o preguntas, pueden hablar con nosotros.

     La Organización de los Estados Americanos es la unidad regional que tiene más tiempo de actividad en el ámbito de las Naciones Unidas, y fue fundada por medio de su Carta en 1948. A pesar de algunos intentos de reunir la comunidad interamericana en la mitad del siglo XIX, los países del continente solo se agruparon de forma contínua en las Conferencias Panamericanas que se pasaron aún en el final del siglo XIX, eventos que son considerados los antecesores de la OEA (MEDEIROS, 2014). En esa ocasión, los países americanos se reunieron en los Estados Unidos de América con la intención de buscar un sistema de normas e instituciones compartidas, priorizando la cuestión de la seguridad para solucionar controversias ocasionales en la región, como el caso de Cuba en 1962 y los golpes de Estado en Haití y Venezuela en 1991 y 2001, respectivamente. (FAGUNDES, 2010)

     De una cierta manera, esta orientación continuó vigente en las primeras décadas de trabajo de la OEA, a causa del contexto de la Guerra Fría, período de conflictos entre las dos superpotencias Estados Unidos y Unión Soviética. Así, dentro de la disputa por esferas de influencia, los EUA hicieron grandes esfuerzos para que la OEA siguiera a sus intereses, y la organización reinterpretó el principio de no intervención considerando pertinente la acción externa en casos de infiltración de ideas consideradas hostiles. Por lo tanto, las décadas siguientes a la creación de la organización fueron un período en lo cual los Estados Unidos apoyaron el establecimiento de una serie de dictaduras en Latinoamérica, desde que sirvieran para mantener la estabilidad y contener a las “peligrosas” ideas soviéticas (ALEXANDRE, 2014).

     Dentro de ese contexto, existe un grande ejemplo que es la expulsión de Cuba de la OEA en 1962. Tras pasar por la revolución comandada por Fidel Castro en 1959, los Estados Unidos empezaron una gran movilización por el alejamiento del país caribeño de la organización que se hizo más fuerte después de la Crisis de los Misiles en Cuba en 1962, cuando la Asamblea General de la OEA suspendió la posición del país como un Estado-miembro bajo el temor de la expansión de las ideas comunistas hacia el resto del continente. Es un caso que enseña la influencia y utilización de la organización por parte de los EUA como una herramienta para asegurar sus intereses en relación a la política externa sobre Latinoamérica. Con el fin de la Guerra Fría y con las décadas siguientes, la suspensión de Cuba pasó a perder su sentido en un mundo en el cual se difunde cada vez más las ideas de integración y desarrollo. A partir de ello, la OEA revocó la decisión de 1962 y readimitió el país en la organización (ALEXANDRE, 2014).

     Sobre la discusión acerca del caso cubano, aún en la década de 1960, el Brasil se manifestó de una manera distinta en relación a los países que clamaban por la suspensión de Cuba. Brasil reafirma su carácter pacífico y defiende  la democracia por medio de elecciones libres y destaca la oposición al comunismo. A pesar de ello, cree que la mejor solución no es aislar a Cuba, una vez que rompimientos entre los países podrían perjudicar la comunidad regional, pues pueden llevar a conflictos armados. Por lo tanto, la posición de Brasil es que no se interfiera en la política de Cuba para no herir el principio de no intervención vigente en la comunidad interamericana, pero que busquen medidas que garanticen los principios de democracia y libertad en América (VIZENTINI, 2004).

     Con el término de la Guerra Fría, tanto el continente americano como la OEA pasaron por grandes cambios. En América, el temor de las ideas comunistas y las dictaduras militares latinoamericanas fueron se disolviendo a partir de la década de 1980, pasando por un período de redemocratización. La Organización de los Estados Americanos, por su lado, pasó por un momento de apertura de su agenda en hacia otros tópicos poco abordados en las primeras décadas de su existencia (ALEXANDRE, 2014).  Actualmente, la OEA se basa en cuatro pilares: la democracia, el desarrollo – tema del comité -, los derechos humanos y la seguridad, siendo este último el principal principio a lo largo de la Guerra Fría. En su estructura, se mantuvieron los órganos previstos por la Carta, como la Asamblea General, Secretaría General y el Comité Jurídico Interamericano, pero hubo también el fortalecimiento de otros mecanismos siendo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) así como la creación de nuevas estructuras, como el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI), establecido en 1996. A partir de esas herramientas que la OEA intenta poner sus ideas en práctica, basadas en la cooperación y en la integración regional (OEA, s/d).

     El período de redemocratización también fue marcado por inúmeros avances en la cuestión social del continente que siguieron ocurriendo en las décadas siguientes, dando más acceso a la población a sectores muy carentes sobretodo en Latinoamérica, como la salud y educación públicas. Brasil, por ejemplo, presentó una evolución en eses cuadros que puede ser comprobada por las estadísticas. En 1990, el país poseía un índice de salud de 0,650 puntos (que varían de cero hasta uno) y de educación de 0,740 con una tasa de alfabetización de 78,0%. En 2003, 13 años más tarde, Brasil presentaba índices de salud y educación de 0,710 y 0,900, respectivamente, y una tasa de alfabetización de 87,3%, lo que evidencia que hubo un desarrollo. Las políticas públicas del gobierno Lula también favorecieron la manutención del escenario evolutivo en Brasil, sobretodo acerca del nivel de renta de la población (OLIVEIRA, 2003).

     Aunque los países americanos siguen presentando avances tanto en las cuestiones sociales como económicas y políticas, todavía hay un caso, en la actualidad, que preocupa a la comunidad interamericana: la salida de Venezuela de la OEA. Con su gran influencia política y económica – es uno de los mayores exportadores de petróleo del mundo, y la salida del país debilita el sistema de integración regional. La decisión fue tomada por el propio país ante las acusaciones e investigaciones externas acerca de la situación política del país, comandado por el presidente Nicolás Maduro, que alegan una crisis democrática en Venezuela marcada por una fuerte represión del gobierno sobre la población (EL PAÍS, 2016).

     Por otro lado, la Venezuela acusa la OEA de ser el responsable por el período de inestabilidad vivido en el país. Tomada la decisión, el país entrará oficialmente con el proceso de salida junto a la organización, que durará dos años y resultará en un pago de aproximadamente nueve millones de dólares para concretar su objetivo. En ese proceso, que enseña el aislamiento político de Maduro, tanto Venezuela como la OEA pierden. La primera, por no contar con el apoyo de los demás miembros de la organización para cuestiones como el desarrollo y seguridad, y la última por perder un importante miembro que buscaba mantener un poder de voz dentro de la OEA y que contribuía para la manutención de un continente integrado a pesar de sus diferencias históricas y políticas, principalmente en relación a los Estados Unidos (EL PAÍS, 2016).

     Esperamos que estas discusiones sean muy fructíferas para que ustedes, señores delegados, se pongan cada vez más listos para los días del evento. No dejen de hablar con nosotros caso tengan dudas y siéntanse libres para hacer comentarios y cuestionamientos.

     Equipo OEA (2017).

REFERENCIAS

ALEXANDRE, Diego Ortiz Almeida. et al. Organização dos Estados Americanos: Dinâmicas, estratégias e políticas do combate ao narcotráfico nas Américas. 2014. Disponible en: <http://www.marcelinas.com.br/new/simar2014/OEA.pdf>. Acceso en: 20 jun. 2017.

ALONSO, Nicolás; MEZA, Alfredo. Venezuela anuncia sua retirada da OEA. El País, Caracas/Washington, 27 abr. 2017. Disponible en: <http://brasil.elpais.com/brasil/2017/04/27/internacional/1493246051_378028.html>. Acceso en: 21 jun. 2017.

FAGUNDES, Pedro Ernesto. A atuação da Organização dos Estados Americanos (OEA) nas crises políticas contemporâneas. Meridiano 47, Brasília, v. ?, n. 117, p. 30-32, abr. 2010. Disponible en: <http://periodicos.unb.br/index.php/MED/article/view/439/262>. Acceso en: 21 jun. 2017.

MEDEIROS, Sabrina Evangelista. Sistema interamericano, cooperação e a competição intraregional.  Revista Eletrônica de Humanidades do Curso de Ciências Sociais da UNIFAP, Macapá, v. 7, n. 2, p. 135-154, jul.-dic. 2014. Disponible en: <https://periodicos.unifap.br/index.php/pracs/article/view/1324/sabrinav7n2.pdf>. Acceso en: 21. jul 2017.

OEA. Nuestra Estructura. s/d. Disponible en: <http://www.oas.org/es/acerca/nuestra_estructura.asp&gt;. Acceso en: 21 jun. 2017.

OEA. Nuestra Historia. s/d. Disponible en: <http://www.oas.org/es/acerca/nuestra_historia.asp&gt;. Acceso en: 21 jun. 2017.

OEA. Qué Hacemos. s/d. Disponible en: <http://www.oas.org/es/acerca/que_hacemos.asp&gt;. Acceso en: 21 jun. 2017.

OLIVEIRA, Júlio César de. Evolução do Índice de Desenvolvimento Humano do Brasil em relação aos dos países latino-caribenhos. Porto Alegre, 2003. Disponible en: <https://www.ufrgs.br/fce/wp-content/uploads/2017/02/TD18_2003_oliveira.pdf>. Acceso en: 21 jun. 2017.

VIZENTINI, Paulo Fagundes. Relações Exteriores do Brasil (1945-1964). Vozes, 2004.

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